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Un blog sobre cuchillos y traumas adyacentes

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sábado, 9 de abril de 2022

El cuchillo de Anthony Bourdain hecho con un meteorito


Una subasta de 202 objetos nos revela la vesania más cautivadora de la vida del viajero. Entre los objetos se encuentran: relojes Rolex, ilustraciones de arte, chamarras, DVDs y un cuchillo único en su especie que alberga una de las historias más cósmicas y legendarias de su carrera. 

El cuchillo de meteorito de Anthony Bourdain

Todo chef necesita un cuchillo, pero si es un cuchillo para Anthony Bourdain no podía ser un utensilio cualquiera, y el único que podía construir algo así es Bob Kramer: la “estrella del rock” de los cuchillos (como lo llamaba el chef). Este cuchillero estadounidense que abrió su primera tienda en Seattle en 1993 fue el invitado especial del programa Raw Craft que conducía Anthony. El episodio es magnífico sólo por el humor de ambos, pero de ahí nació el famoso cuchillo que se subastó.

Su afortunado nuevo dueño pagó nada más ni nada menos que 231.250 dólares para tenerlo en su casa. 

Siendo específicos, el cuchillo no fue creado en ese momento, pero la complicidad entre los creadores se originó ahí. Este utensilio es arte con función culinaria, un experimento de química que resultó en un objeto trabajado con toques cósmicos. Kramer es reconocido por fabricar cuchillos que bien podrían pertenecer a una colección de espadas samurái: podría admirarse en lugar de desgastarlo cortando zanahorias, pero eso sólo lo harían los aburridos.

La materia prima del cuchillo es meteorito puro (algo que Kramer dice conseguir fácilmente en eBay). No hay material más resistente en la Tierra que un meteorito; tenía lógica que el cuchillo se fabricara con grandes rocas que impactan en la superficie, porque una patata no es fácil de cortar.

Está bien: tal vez no se necesitaba una base de meteorito para la navaja, pero era un cuchillo para Anthony Bourdain y utilizar hojas simples era absurdo. Kramer decidió aprovechar los restos cósmicos para crear algo fuera de este planeta, pero el chef tenía que esperar a que le tocara su turno.

Como en todos los productos de buena calidad hay lista de espera, y Kramer no haría una excepción sólo por tener a Bourdain en su taller, tuvo que esperar. Poco después, el momento llegó y Kramer, junto a Bourdain, dio vida al cuchillo cósmico.

Dos semanas fue lo que el chuchillero tardó en crear el utensilio de cocinero de acero de 10 pulgadas con meteorito. En menos de 2 días la madera del mango ya estaba elegida y la vaina de cocobolo tradicional también. Kramer tenía muy claro cómo sería el arma blanca de Bourdain: algo viejo con calidad. Eso era lo que le gustaba al chef, y lo llevaba a todos lados: en sus gafas, en sus chaquetas, en su estilo, incluso en los lugares que visitaba.

El impacto de Anthony Bourdain en la sociedad es inmenso, ni siquiera esas curiosas cosas provenientes del espacio y de otros lugares del mundo abarcan por completo su gran humor en la cocina o en la televisión. Pero al menos, estas cosas ayudan a mantenerlo vivo en este plano. Este podría ser el pretexto para que nos pongamos a pensar sobre los objetos como una parte de nosotros que dejamos en la Tierra.

Martín Holownia Cocinero Profesional

miércoles, 17 de abril de 2019

El tumi o cuchillo ceremonial

Golden Tumi from the Sican Culture (Sean Pathasema/Birmingham Museum of Art)

El Tumi, palabra quechua que significa cuchillo, fue uno de los instrumentos ceremoniales quirúrgicos más utilizados para llevar a cabo las trepanaciones craneanas, Nos enteramos de su existencia cuando un tumi se encontró por primera vez en Huaca Las Ventanas (sitio arqueológico), ubicado en Batán Grande, comunidad de Poma, en Lambayeque, a finales de 1936 por el profesor Julio C. Tello. estos restos proceden desde 700- 1300 d.C, sin embargo, los tumis no son exclusivos ni invenciones de la cultura Lambayeque (Sicán), pues se han encontrado ejemplares de tumis que datan desde los tiempos moche (100 a. C. – 600 d. C.) y fueron también empleados por los chimúes e incas (1300-1435).

El Tumi es una de las piezas más famosas del arte precolombino, según la mayoría de evidencias representa al dios o señor principal de la región, con sus atributos jerárquicos y que algunos autores afirman que se trata del legendario Dios Naylamp, representado como un ser antropomorfo atribuida a la leyenda de quien fuera el fundador de Lambayeque. Anteriormente se creía generalmente que el Tumi era utilizado principalmente para la realización de trepanaciones craneales, pero posiblemente también se utilizó para decapitar a los prisioneros de guerra.

De todas las culturas precolombinas en el Perú, fue la cultura Paracas la que desarrolló con mayor éxito este tipo de alta y compleja cirugía. Para operar, se anestesiaba al paciente, para esto se utilizó la coca o el alcohol, luego se procedía a cortar el cuero cabelludo hasta llegar al cráneo y se delimitaba el área a cortar marcando el perímetro, para cortar el cráneo utilizaron varios instrumentos, dentro de ellos la obsidiana y el Tumi; primero se extraía el área afectada, luego se limpiaba y finalmente se tapaba la zona y se colocaban los vendajes con finos algodones propios de la zona.

Estas operaciones muchas veces permitían que el herido siguiera viviendo, tal como lo demuestra la evidencia arqueológica de cráneos trepanados encontrados sobre todo en la costa sur peruana, especialmente de las culturas Paracas y Nazca.

De la misma forma fue practicado por los curanderos cirujanos de la cultura Inca. Si bien se trató de una operación de alto riesgo, siendo los de la cultura Parácas quienes desarrollaron más la medicina, fue en la época inca donde alcanzo su perfección.

El Tumi posee un rostro antropomorfo, siendo sus ojos parecidos a los de las aves, una boca diseñada por una línea horizontal en bajo relieve con labios pronunciados y enmarcados por dos líneas laterales verticales que simulan los pómulos y debajo, el mentón. En cuanto al cuerpo, está dividido por torso y piernas que poseen la misma longitud. Se pueden observar alas, y también que presenta piernas como las patas de ave, pero humanizadas. El mango del Tumi tiene forma rectangular o trapezoidal. En el extremo inferior está la marca característica de los Tumis: una hoja cortante en forma semicircular). Este objeto fue trabajado con diversas técnicas como: tallado, repujado, filigrana y soldadura.

En las ceremonias del Inti Raymi (fiesta del sol, celebrada en la actualidad el día 24 de junio en el Cusco) se realiza el sacrificio ritual de una llama. El corte que se le practica al animal se hace con un Tumi.

Hoy en día en los distintos mercados artesanales del Cusco, así como en el mercado tradicional de San Pedro podemos encontrar cantidad de reproducciones de Tumis, en diferentes materiales, desde el más barato en madera y en bronce a manera de llavero, hasta el más caro en oro con incrustaciones de piedras preciosas, pues muchos turistas suelen comprarlos para llevarse como recuerdo a sus países.  La Academia Peruana de Cirugía tiene un Tumi como emblema.

martes, 1 de mayo de 2018

Las dagas de hueso de Nueva Guinea


HANOVER, NEW HAMPSHIRE: según el informe de Live Science, Nathaniel Dominy de Dartmouth College y R. Dana Carpenter de la Universidad de Colorado, Denver, condujeron un estudio que comparó la fuerza de las dagas talladas en huesos de muslos humanos y casuarios. Se cree que tales armas fueron utilizadas por los guerreros en Nueva Guinea para matar enemigos o acabar con ellos después de que fueron heridos con flechas o lanzas, según los relatos escritos por misioneros a fines del siglo XIX y principios del siglo XX. Los investigadores recolectaron información sobre la densidad de los huesos mediante la realización de tomografías computarizadas de cinco de cada tipo de arma. También compraron una daga de casuario recién hecha y la sometieron a una prueba de flexión. Los resultados de la prueba sugieren que las dagas de hueso humano eran aproximadamente el doble de fuertes que las dagas hechas de hueso de ave, pero principalmente debido a la forma en que se habían formado. Dominy y Carpenter piensan que los guerreros pueden haber sido más cuidadosos al modelar las dagas de fémur humano, ya que eran más difíciles de reemplazar. "Las dagas de hueso humano deben ser originarias de una persona realmente importante", dijo Dominy. "Tiene que ser tu padre o alguien respetado en la comunidad". Para leer sobre una daga descubierta en Dinamarca, ve a "Artefacto: Daga de la Edad del Bronce ".


viernes, 20 de abril de 2018

Hallan esqueleto de guerrero con prótesis de cuchillo en vez de mano

Guerrero mapuche Galvarino, como analogía del recientemente descubierto guerrero lombardo
Un reciente informe de arqueólogos italianos informa sobre un extraño caso de hace unos 1.400 años, que implica a un hombre que se colocó una prótesis en el brazo con un cuchillo para ser utilizada como arma, luego de que su brazo habría sido amputado.
Como se describe en la Journal of Anthropological Sciences, un esqueleto desenterrado de la famosa región Veneto del cementerio de Longobard demuestra que el individuo no solo sobrevivió durante años después de la amputación de su antebrazo derecho, sino que también usó regularmente una prótesis con puntas afiladas.

Los autores escribieron:
“Este varón de Longobard muestra una notable supervivencia después de una amputación de la extremidad anterior durante la era pre-antibiótica. No solo se ajustó muy bien a su condición, lo hizo con el uso de un dispositivo derivado de la cultura, junto con un considerable apoyo de la comunidad. Lo más probable es que tuviera una prótesis que se usara para proteger el muñón”.
Descubierta por primera vez en la década de 1970, la necrópolis de Povegliano Veronese sirvió de cementerio para la cultura longobarda que prosperó en la región entre los siglos VI y VIII. Una sociedad basada en los guerreros, los longobardos se establecieron en el norte de Italia en aproximadamente 568 d.C., después de emigrar de la Alemania moderna.
Aunque los restos del hombre con una sola mano ya se habían estudiado anteriormente, el equipo dirigido por la investigadora de antigüedades Ileana Micarelli realizó el análisis más exhaustivo hasta la fecha de los huesos y los productos encontrados junto a ellos.

Una foto y un dibujo de los restos con la hebilla y el cuchillo en la posición en que fueron descubiertos. Crédito: Journal of Anthropological Sciences, 2018

Se estima que el hombre tenía entre 40 y 50 años en el momento de su muerte, y el brazo parece haber sido amputado por un trauma de fuerza contundente en una de tres circunstancias: un procedimiento médico intencionado para eliminar una lesión incurable, cortado en batalla , o como un «castigo judicial».
Independientemente de cuál de estos escenarios sea el correcto, el examen del muñón óseo indica que el corte se realizó a propósito y se atendió cuidadosamente la herida resultante. Los callos bien curados en las puntas de los huesos respaldan la hipótesis de que algo, como una prótesis, estaba regularmente unido al área.
Según el documento, los restos del hombre también mostraron desgaste desigual en los dientes, pérdida ósea del húmero derecho y una orientación inusual de su hombro derecho; cambios físicos que, en conjunto, podrían haberse originado por los movimientos habituales de tirar de un dispositivo protésico y apretar su (s) correa (s) con los dientes.
La suposición proviene de la disposición de la hoja de hierro, la hebilla de bronce en forma de D y el material parecido al cuero, quizás las fijaciones de la prótesis, cerca del muñón del hombre. Dadas las ubicaciones de los artículos, los autores especulan que el hombre fue enterrado con su prótesis con cuchilla, y luego se movió a su posición actual después de que su carne se descompuso.

El estudio científico ha sido publicado en Journal of Anthropological Sciences http://www.isita-org.com/jass/Contents/2018vol96/Micarelli/Micarelli.pdf




miércoles, 7 de febrero de 2018

El Alfajor, el cuchillo criollo curvo


El gaucho tuvo muchas armas, entre sus filos, hubo un cuchillo que llamaba “alfajor”, ubiquémos que asi se encontro  hasta fines del 1700, este filo derivaba del alfanje, un sable corto y curvo, alfanjon llamaron los ibericos al alfanje corto, ya tirando a cuchillo, este “alfajor” tenía filo completo del lado externo y contrafilo del interno, ya es entas pampas, empezo a tener sus caracteristicas propias, y es un ejemplo claro de la influencia árabe en América.
Los primeros europeos que llegaron a Sudamérica, españoles, y entre ellos, muchos andaluces, de fuertes raíces y tradiciones moras, paréntesis aparte me gustaría remarcar una zona conocida como al-Ándalus, que es el territorio de la península ibérica y de la Septimania que se encontró bajo poder musulmán durante la Edad Media, entre los años 711 y 1492, y repito mucha influencia árabe hubo.

El facón encuentra un antecedente evidente en la gumía, arma blanca de hoja corva que utilizan los bereberes del Norte de África. A este respecto, Carlos Octavio Bunge, en un discurso dado allá por el año 1913 en la Academia de Filosofía y Letras de Buenos Aires, dice lo siguiente: “Curioso sería indagar de donde proviene el vocablo ‘facón’ (...) A todas luces es un aumentativo de ‘faca’ (del latín falx), que, según la Academia Española de la Lengua, significa ‘cuchillo corvo’. En tal sentido usaban la palabra los escritores clásicos (...) Ahora bien, no estará de más recordar que, según una carta del padre Cattaneo, aun a principios del siglo XVIII, los gauchos explotaban las vacadas bravías con ‘un instrumento cortante en forma de media luna’. ¿No es de suponer que tal fuera el cuchillo primitivo del gaucho, trocado luego por el facón, precisamente a mérito de su necesidad de llevar siempre consigo un arma de combate para defenderse cuando fuera desafiado?”. Los bereberes suelen guardar la gumía bajo la faja, igualmente nuestros gauchos el facón, adaptación criolla del arma africana importada a al-Ándalus.


Sin dudas su raíz hispano-árabe del “alfajor”, es el mismo alfanje y los puñales diseñados con este mismo estilo y curvatura, piezas que venían en la correa de los conquistadores españoles y sus súbditos.
Como se sabe, el alfanje es un espadín de origen árabe, cuyo nombre original era al janyar.( origen andalusí: "alxánjal" (xanjar significa puñal en árabe)) Su posible semejanza con el corvo y su supuesto vínculo gestacional lo observa también don Benjamín Vicuña Mackenna, en su obra "La Guerra del Pacífico" de 1880, aclaración aparte, en mi opinar, tiene el alfajor y el corvo un origen común.


"Consiste en una hoja pequeña ligeramente curva como los alfanjes moriscos, y ofrece sobre el puñal recto la ventaja de la defensa, porque en las riñas obra de cierta manera como broquel para parar los golpes. Por su forma es de mucho más difícil manejo que la daga recta, usada por nuestros campesinos del sur, pero los mineros aprenden su esgrima especial que requiere mucha más flexibilidad en la muñeca que vigor en el brazo".
De ángulo curvo, parecido a la cimitarra y generalmente con filo por sólo un lado, el alfanje entró a España por la influencia mora que se dispersó por la Península Ibérica.


Entonces no es difícil imaginar como este cuchillo conocido también como alfanjon, que en España era el diminutivo de alfanje o también una manera ibérica de llamar al cuchillo con forma de alfanje, muy similar a la gumia árabe, sin duda anterior a esta, como la jambiya.
Ya Alonso de Ercilla en “la Araucana” allá por el año 1589, se nombra en sus versos como los españoles portaban cuchillos alfanjados, dejando en lado la influencia arábiga en estas tierras.
Canto IX, por ejemplo, se lee la alusión a los cuchillos curvos de la siguiente manera:

“También Angol, soberbio y esforzado,
su corvo y gran cuchillo en torno esgrime
hiere al joven Diego Oro y del pesado
golpe en la dura tierra el cuerpo imprime;
pero en esta sazón Juan de Alvarado
la furia de una punta le reprime,
que al tiempo que el furioso alfanje alzaba
por debajo del brazo le calaba.”

En el Canto X reaparece una asociación del cuchillo curvo, esta vez con relación al alfanje:

“Caupolicán, que estaba por juez puesto
mostrándose imparcial, discretamente
la furia de Orompello aplaca presto
con sabrosas palabras blandamente;
a así, no se altercando más sobre esto,
conforme a la postura, justamente,
a Leucotón, por más aventajado,
le fue ceñido el corvo alfanje al lado.”

En el Canto XXIX, aparece como arma asociada al alfanje:

“Las robustas personas adornadas
de fuertes petos dobles relevados,
escarcelas, brazales y celadas,
hasta el empeine de los pies armados;
mazas cortas de acero barreadas,
gruesos escudos de metal herrados,
y al lado izquierdo cada cual ceñido
un corvo y ancho alfanje guarnecido.”


Ahora más cerca a nuestras tierras, y nuestros criollos, ya el alfajor aparece en escena, asi en la republica oriental de la mano del escritor uruguayo Antonio Dionisio Lussich Griffo, hombre que cultivó la literatura gauchesca, pone en boca del gaucho Centurión en “Los tres gauchos orientales” el siguiente verso:

“Tengo en el dedo un anillo
de una cola de peludo,
pa peliar soy corajudo
y ande quiera desencillo
le enseño al gaucho más pillo
de cualquier modo a chuzíar,
y al mejor he de cortar
si se descuida un poquito,
le he de enterrar yo tuitito
mi alfajor hasta pasar.”


Y Martin Fierro también clavo su alfajor, de la pluma de José Hernández:
“Le enseño al gaucho más pillo
De cualquier modo a chusiar,
Y al mejor he de cortar
Si presume de muy bravo,
Enterrándole hasta el cabo
Mi alfajor sin tutubiar.”

Y si Martín Fierro uso alfajor, porque no Juan Moreira… donde en la obra de Eduardo Gutiérrez (1878-1880), el protagonista dice: “En cuanto se ponga delante de mí lo voy a ensartar en el alfajor como quien ensarta en el asador un costillar de carnero flaco”


Aunque ya en estos casos, nobleza obliga, era llamado así en calidad de sinónimo a facón, faca o cuchillo, por el de alfajor.
Lo que la historia si nos dice que el alfajor fue popular hasta finales del 1700, con un estilo de esgrima característico, donde se podía clavar, cortar y desgarrar, se peleaba, y se degollaba, y es así como se lo recordó en tiempos de la mazorca, como “el degollador”.


Ejemplos de estas armas hay en museos desde sus historia hasta ejemplares, como la foto arriba donde presenta ejemlos de museos y la leyenda presente en el Museo Polifacetico Rocsen, de Cordoba, Argentina. que dice hablando de la vestimenta del gaucho colonial  "...su arma era un cuchillo, al que llamaba alfajor, que calzaba adelante, en la cintura, esta denominacion deriva de alfanje, una especie de sable corto y curvo, con un filo solamente por un lado, y por los dos en la punta, tambien uso un cuchillo largo y recto que llamo faca de origen andaluz, y del cual deriva mas adelento otro de hoja mas ancha llamado facon...", se presentan mucha documentacion sobre nuestros filos criollos, uno puede armar un arbol genealogico de ellos, y seguramente es aqui donde muchos dicienten, pero mientras sigamos sumando datos, quehay, per tenemos que buscar, viajar ver, e investigar, y es bueno para seguir sumando a nuestra historia...


Fuentes:
http://moriscosygauchos.blogspot.com.ar/
Jose Hernandez, El gaucho Martín Fierro (1872) y La vuelta de Martín Fierro (1879).
www.esgrimaantigua.com
www.urbatoriom.blogspot.com
C. O. Bunge, El derecho en la literatura gauchesca (Discurso leído ante la Academia de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires en la recepción pública) 22 de Agosto de 1913
Lucio V. Mansilla, Una excursión a los indios ranqueles, , Juan A. Alsina editor, Buenos Aires, 1890.
Antonio Dionisio Lussich Griffo, Los tres gauchos orientales (Imprenta de La Tribuna, 1872)
Eduardo Gutiérrez, Juan Moreira / 1880, Buenos Aires, N.Tommasi Editor.
Federico Corriente, Gramática Árabe.
Benjamín Vicuña Mackenna, "La Guerra del Pacífico" de 1880
Antonio de Ercilla, la araucana
Museo Polifacético Rocsen, Nono, Córdoba, Argentina.
Museo de Ciencias Naturales de La Plata.
Archivo Historico de La Provincia de Bs As

domingo, 28 de enero de 2018

Guerrera Vikinga

El sexismo a la hora de interpretar hechos del pasado y los restos arqueológicos esta chocando de frente con los resultados del ADN. Todo indicaba que los restos eran de una mujer, sin embargo se negaban a aceptarlo e insistieron en que era un hombre, la ciencia, finalmente, demostró que se trataba de una importante guerrera mujer con alto rango militar. 



Las incursiones vikingas hicieron temblar el mundo conocido entre los siglos IX y XI, dando lugar a una leyenda negra que ha llegado hasta nuestros días. En ese relato, alimentado de forma romántica por la pintura y la música, las mujeres escandinavas combatían y participaban en los saqueos en un número casi similar al de sus compañeros varones, y con la misma ferocidad.
Investigadores de la Universidad de Uppsala y la de Estocolmo han dado con una de esas guerreras nórdicas tras analizar el ADN de los restos de una icónica tumba de mediados del siglo X en Birka (Suecia), una de las más conocidas de la época vikinga.
El enterramiento fue excavado en los años 1880, revelando el esqueleto de un guerrero rodeado de armas, incluyendo una espada, un hacha, una lanza, flechas, un cuchillo, dos escudos y un par de caballos de guerra. Aparecieron también un conjunto completo de piezas de juego y un tablero.
Aunque la morfología de algunos rasgos esqueléticos había sugerido durante mucho tiempo que los huesos de Birka pertenecían a una mujer, se asumió que se trataba de un hombre, el típico guerrero vikingo. Ahora, genetistas, arqueogenetistas y arqueólogos han trabajado juntos y resuelto el misterio. El ADN recuperado del esqueleto demuestra que el individuo lleva dos cromosomas X y no el cromosoma Y.
Los análisis de isótopos confirman un estilo de vida viajero, en sintonía con la sociedad marcial de la época. «El set de juego indica que era un oficial, alguien que trabajaba con la táctica y la estrategia y podía conducir a las tropas en la batalla.


Algunas mujeres soldados vikingas han sido desenterradas a lo largo de los años, pero ninguno tenía los atavíos de alto rango encontrados en el entierro de Birka.
Las fuentes escritas mencionan guerreras de vez en cuando, pero esta es la primera vez que hemos encontrado una muy convincente evidencia arqueológica de su existencia.
En el imaginario colectivo, las valquirias cabalgan al ritmo de la música de Richard Wagner, pero el hallazgo revela parte de la realidad de un mito, al tiempo que ofrece un dato sorprendente sobre el orden social de los vikingos y cuestiona si todas las anteriores identificaciones del sexo de los guerreros han sido acertadas.


lunes, 11 de diciembre de 2017

Carlos Allende

León que en sus cubiles de granito
deja la impronta de su garra cada día  
Del poema “Al maestro Carlos Allende”  por el poeta santafecino E.Barroetaveña

 El artesano

       Carlos Alfonso Allende nació en campos de Ayacucho, en hogar de cautivante ascendencia criolla., el 10 de octubre de 1910.

  Tras unos pocos años de escolaridad, se conchavó como peón alambrador.

  Luego ingresó en un taller de Herrería donde adquirió el oficio del que nunca se desprendió del todo

  Radicado en Tandil en enero de 1939, con su hermano Alberto y el herrero Julio Timoteo Marquina crearon una sociedad con la que iniciaron en la Argentina la primera fabricación de cuchillos forjados. En 1947, forjaron los floretes que utilizó la representación argentina en el Torneo   Internacional convocado para celebrar el 50ª  aniversario del Jockey Club de Buenos Aires.

 Ya retirado de la fábrica que fundara, montó en los fondos de su casa de la calle Chacabuco una herrería, desde la que siguió fabricando cuchillos, a las que agregó espátulas de pintor que fueron muy codiciadas por los artistas del país que la conocieron y admiraron. Pero también modeló en su fragua artísticas realizaciones como lámparas, respaldos de cama, rejas, balcones y otros elementos de alta decoración.



  El artista



   Pero ese paisanito que peonaba en los campos, ya había sido cautivado  por la magia de las formas y con ramas de durazneros silvestres y un cuchillo tallaba formas humanas en las pausas de su tarea.

   Aquel  entretenimiento de su soledad chacarera, se trocó en Tandil en una nueva experiencia: repujar figuras humanas en chapas de hierro.

  En esas y otras búsquedas, trabó amistad con el artista Ernesto Valor, el maestro paisajista. Aquella relación –que se prolongó más allá de los dictámenes de la Muerte- puso en manos de Allende los complementos teóricos que le faltaban a su formación plástica.

  Fue Valor quien le prestó libros de anatomía artística que terminaron haciendo de él un devoto de los altos cánones sancionados por los griegos.  Con su amigo aprendió a dibujar, se familiarizó con  el nombre de todos los músculos humanos y –al decir de Ingres- fue amigo de todos ellos, pero al revés del neoclásico francés, él sí sabía sus nombres.

El autodidacta

  Allende fue- por sobre todo- un autodidacta desde la cuna. Y como tal,  abrevó en cuantas fuentes tuvo a su alcance.

  Lo que no aprendió espontáneamente lo adquirió en los libros y en la observación. Y lo que no, en la infalible metodología de Prueba y Error, conducido por su intuición.

 Así, tras haber modelado el barro y el yeso y tallar el mármol, eligió el casi no transitado camino del quebracho y el del granito tandilense.  La dureza de ambos y sus vetas dispares y casi ingobernables,  lo desafiaron y  sedujeron.

 Ad astra per aspera  pudo ser el lema de su escudo si hubiera sabido latín y de haberse rendido a la Heráldica.

Temática obsesiva

  Su sangre (forma presuntuosa con que fingimos enmascarar los dictámenes de la cultura popular que no se aprende en los libros, pero se absorbe en la Vida) le imprimió dos temáticas casi obsesivas: la criollez de las llanuras y la fisonomía interior de lo que hoy nominan “pueblos originarios”.

  Como si hubiera nacido en la pampa del siglo XIX y en su frontera entre la  pretensa “civilización” y lo que por entonces se denominaba “el Desierto”, registró sus rostros con implacable precisión psicológica y, sin habérsele revelado el ADN nativo, sistematizó pómulos agresivos, comisuras labiales herméticas, miradas entre socarronas y soberanas, señoríos hidalgos de la soledad bonaerense y arrogancias de la cultura hirsuta en lanzas de remotas tolderías.

   Esa insatisfacción que marca a los autodidactas lo impulsó a aprender la lengua mapuche  -y hasta la conversaba con cierta fluidez- no sabría decirse sí sólo por curiosidad o por la secreta utopía del que, sabiendo cómo hablaban, comprendería cómo sentían para expresar en sus gestos petrificados la hondura de su drama existencial.



 Su huella artística

   Varias son las obras de Carlos Allende que fueron erigidas a la consideración y disfrute de las gentes. Hay dos espléndidas cabezas que flanquean y custodian su ingreso en el Museo Municipal de Bellas Artes.

 Una es la cabeza de un criollo que inmortaliza la sabiduría esencial. La otra es una indígena pampa, talladas en granito, tan altivo como ella misma.

  Frente al predio donde Juan Fugl, sembró por primera vez el trigo y moliéndolo en su molino, amasó su harina y horneó el primer pan de los tandilenses, se yergue, también tallada en granito de estas sierras, la figura del pionero dinamarqués, esculpida por Allende.

  En el ingreso principal de la ciudad, sobre la avenida Espora, -como quien, cumplida su misión  de dominar la pampa, regresa al  pago devenido en urbe – se yergue el monumento ecuestre del gaucho, concebido y modelado por él, y fundido con bronces de la Patria en el Arsenal “Esteban De Luca”.

  También custodian algunas de sus obras, la mencionada casa de Bellas Artes, y  el  Museo Histórico y Regional de la institución tradicionalista Fuerte Independencia. De este último fue su promotor, organizador y primer Director.



 Las huellas que perduran

  ¿Dejó discípulos?  Quizá lo traicionó esa injusta minusvaloración con que los autodidactas  esconden sus atributos, que con ser múltiples y multifacéticos, no son académicos y juzgan siempre insuficientes. Esa fue la razón, y no otra, por la que jamás dijo sentirse capaz -¡él tan luego!...-de cubrir la cátedra de Escultura  que le propusieron en los años fundacionales de lo que nació como Centro Polivalente de Arte de Tandil.

  Pero como una metamorfosis de la justicia,  a la sombra de semejante magisterio virtual que rebasó los límites aldeanos y provinciales, otros docentes del arte han venido en pos de su huella, para elegir uno de sus dos materiales predilectos, el granito de las sierras tandilenses, con el que han comenzado a transmitir, desde el IPAT, los pródromos que estaban implícitos en aquel mandato allendeano:  el arte tridimensional –volumen y espacio- como expresión y como servidumbre del mensaje que contienen el acontecer pampeano, su historia, y el espíritu de los que habiendo sido sus pobladores pioneros, hoy son apenas su desmemoria descarnada.

   En otras palabras: ecuménica visión del homo sapiens que se erige en el propio retrato del paisaje que habita y lo modela.

   ¿Universalidad tostoiana de la aldea de cada uno?

   ¿ Démeter pampeana, Pacha Mama universal?.

   ¿Sagrado Vientre cohabitado entre Yocasta y Cornelia?



   Los historiadores, los sociólogos, los antropólogos, los expertos de la psicología social, sólo palpan, explorando digitalmente su epidermis.

  La Verdad yace en su vientre. Hay una verdad que aloja la piedra.

  Y sólo la penetran –como Edipo o como Apolo- los artistas.

  Ellos vencerán a la Esfinge, porque conocen la esencia de su enigma.



:Datos biográficos

> de Carlos Alfonso Allende :



*Nació en Ayacucho el 10 de octubre de 1910

*Murió en :Tandil el  8 de octubre de l979

*Se radicó en Tandil en  enero de 1939.

*Creó la Fábrica de cuchillos La Movediza, con su hermano Alberto y

 su socio Julio Timoteo Marquina, en  Febrero de 1942. Fue la primera fábrica de cuchillos de hierro forjado de la Argentina.

*En  1947, forjaron los floretes para la representación argentina en el Torneo

  Internacional convocado para celebrar el 50ª  aniversario del Jockey Club

  de Buenos Aires.



Principales monumentos de su autoría

   *Monumento a Juan Fugl inaugurado el 24-de setiembre de1964

                             (con la presencia del entonces Presidente Arturo U. Illia

                                                       y la Princesa Margarita de Dinamarca)

    *Monumento al Gaucho inaugurado el 4-de abril-1973

                              (Sesquicentenario de la fundación de Tandil)     

    *Gaucho e India Pampa, tallas en granito

                                                             Custodian la entrada del Museo

                                           Municipal de Bellas Artes de Tandil (1953)



   * La Ciencia Médica  Relieve de rostro y copa rodeada por una serpiente en piedra blanca

                                          (Entrada Clínica Modelo 8-de marzo de 1948)



Principales obras premiadas



 *América, talla en granito

                                         (Mención honorífica en el 42º salón Nacional de

                                                                                    Artes Plásticas 1952)

*El Faraón talla en granito.

                            ( Premio Nacional “50º aniversario Artes Plásticas

                                                                                Argentinas” 16-9-61)




Cabeza india, tallada en granito. Custodia la entrada del Museo Municipal de Bellas Artes de Tandil


 Criollo, talla en granito, en la entrada del Museo Municipal de Bellas Artes de Tandil


Monumento al Gaucho, emplazado sobre la avenida Espora en la entrada principal de la ciudad de Tandil

 Monumento al pionero danés Juan Fugl, tallado en granito tandilense

 https://ipat-bue.infd.edu.ar/sitio/index.cgi?wid_seccion=31

Alpaca

La alpaca, que recibió originalmente el nombre de maillechort, conocida también como alfénido, plata alemana, metal blanco, plata nueva o argentán, es una aleación ternaria compuesta por zinc (8-45 %), cobre (45-70 %) y níquel (8-20 %), con color y brillo parecidos a los de la plata. Las aleaciones que contienen más del 60 % de cobre son monofásicas y se caracterizan por su ductilidad y por la facilidad para ser trabajadas a temperatura ambiente; la adición de níquel les confiere una buena resistencia a los medios corrosivos.
Esta aleación fue inventada por los franceses Maillot y Chorier en 1819, por lo que en Francia se conoció como maillechort. Su objetivo fue imitar a la plata para el servicio de mesa, en especial la cubertería.
Entre sus aplicaciones se encuentran la fabricación de imágenes religiosas, vajilla de mesa, bombillas (sorbete) para mate, cremalleras, objetos de bisutería, llaves de los instrumentos musicales (por ejemplo, el oboe), trastes para guitarra, diales de los aparatos de radio, monedas, instrumentos quirúrgicos y dentales, y reostatos.
La calidad de la alpaca se considera mayor cuanto más níquel contenga en su composición. En esta tabla se muestra las diferentes composiciones y su calidad:

CobreZincNíquelCalidad
52%26%22%Primera calidad
59%30%11%Segunda calidad
63%31%6%Tercera calidad
La alpaca es un material muy parecido a la plata pero con unas características y valor muy inferiores. Por este motivo, diferenciar ambos materiales es difícil pero muy importante. Así, existe un pequeño truco que nos servirá para tal objetivo. Si tomamos un pequeño cubito de hielo, de los que podemos realizar con el congelador de nuestro hogar, y lo situamos sobre el objeto, obtendremos la respuesta. Si se derrite rápidamente, el material que tenemos antes nosotros será plata. Si, por el contrario, el cubito permanece inalterable, el material que compone el objeto será alpaca.


Hojas Argentinas

Se dice que el cuchillo es la extensión del brazo del gaucho, pero le ruego al lector que no piense que mi entrevistado de hoy lleva este rótulo por las muertes que tiene en su haber; como salido de un libro de Jorge Luis Borges y sus célebres “orilleros”, sino que realmente pertenece a esa especie de dinastía que comenzara allá por el año 1942, en la que Don Carlos Allende, su tío, en sociedad con el el Sr. Timoteo Marquina, fundan en Tandil la que fuera la primera fábrica de cuchillos forjados del país, la célebre “La Movediza”.

Esta fábrica llegó a fabricar hasta 64 artículos de cuchillería entre los que se contaban obviamente los cuchillos criollos, de monte, armas de esgrima, etc., las cuales, estas últimas, llegaron a tener fama internacional entre los adeptos a este deporte. Hoy poseer un cuchillo con hoja de Carlos Allende es un lujo para su poseedor.

Pero volvamos a Don Ricardo J. Allende, el cual me recibió en su casa de Montevideo al 600 con la amabilidad y don de gente típico de la persona educada y conocedora de su oficio, del que habla con pasión y profundo conocimiento extraído de su larga experiencia y el constante estudio del comportamiento de los metales para sus hojas, que realiza en forma artesanal, al igual que las maderas y metales preciosos que utiliza para los cabos, los cuales me son expuestos en caja de exhibición en una amplia gama de modelos.

Desde el cuchillo de mesa, el criollo en varias medidas, cuchillos de remate para la caza mayor, dagas y caroneros, cuchillos de monte, que nada tienen que envidiar al mejor importado en calidad de hoja, encabe y terminación en la vaina, todo esto realizado con aceros especiales y a forja utilizando para su terminación, maderas de ébano, palo mataco, nogal, Jacaranda, guayacán y metales como plata y alpaca, con un grado de fineza que ha sido admirado y también requerido por coleccionistas de España, Islandia o Nueva Zelanda entre otros.

Su historia personal comienza el 23 de mayo de 1939 en Coronel Suárez, lugar de su nacimiento, y con menos de un año de edad su padre Alberto Allende y su madre Doña Sara Alcira del Vo, se trasladan a Tandil en el año 1940. realizó sus estudios primarios en la Escuela Nro 1 y secundarios en la Nro 56 y en el año 1950 en el que su padre compra a su hermano Carlos la fábrica “La Movediza” la que se convertiría en “Allende, González, Alfonso y Cía.” luego de sufrir esta una seria crisis económica por la falta de materias primas causadas por la 2ー guerra mundial y que obligó a la fábrica a trabajar con aceros obtenidos de las chacaritas de la época, teniendo que realizar su personal diferentes estudios en materia de temple por ser aceros de diferente origen los utilizados, lo que convirtió a los empleados de la movediza en verdaderos expertos en el tratado de metales para cuchillería y lo que lo llevaría a varios de ellos a fundar sus propias fábricas, tales el caso de Rossi con su marca “Cimbra”, Leguizamón con “El Manantial”, Vilver con “Atahualpa” o Ventos y Capell con “Juca”.

Esta nueva firma de “La Movediza” cierra definitivamente sus puertas en el año 1963 y Ricardo Allende con el oficio de templador ingresa a la Metalúrgica Tandil en donde se jubilaría en 1998.

Es en ese momento en el que decide volver a su viejo amor, el de confeccionar cuchillos y hojas artesanales que satisfagan por su calidad y buena terminación al aficionado o coleccionistas más exigente; más de dos mil hojas ya han salido de su taller lo que habla a las claras de la excelencia de su trabajo, lo que lo ha llevado en su eterno afán de búsqueda he investigación constante a armar un pequeño museo con piezas que pertenecieron a la fábrica original (“La Movediza”) con diferentes modelos de cuchillos nacionales e importados algunos traídos de exóticos países de Asia, labor que realiza y alimenta constantemente desde hace ya 5 años.

Está casado con Elsa Beatriz García, matrimonio del que nacieron María Carolina, María Silvina y María Guillermina, tres mujeres, ¿saldrá alguna artesana como el papá? Espero que sí, sería muy saludable que el apellido Allende siga apareciendo acuñado en las mejores hojas de cuchillo, un arte que para el aficionado al tema como el que escribe, no debería morir.

domingo, 18 de junio de 2017

El Museo de Ronda conserva la singular pieza de entre los siglos VII y VIII a. d. C.

El Museo de Ronda es una ventana abierta a la historia de la ciudad del Tajo y de la Serranía. No solo sus instalaciones oficiales, ya que el inmueble, en sus fondos, almacena una buena colección que no tiene nada que envidiar a la que se expone al público. Pero entre el patrimonio que atesora este espacio destaca, por su singularidad, una pieza: un molde para hacer espadas que data de entre los siglos VII y VIII a. de C., según explicó la arqueóloga municipal Pilar Delgado. Corresponde al período Bronce final meridional, donde los metales se utilizaban principalmente con fines bélicos y para joyería. “Es un tipo de espada que se utilizaba en el sur de Europa aunque en cada zona le imprimían distintas características”, indicó.

Y es que este molde es único en el mundo tal y como se conserva, ya que existe otro similar en Cerdeña, en Italia, aunque el de la ciudad del Tajo está más completo. De hecho, ello obligó en 2007 a cambiar la nomenclatura: “El primer resto apareció en Cerdeña, por lo que se llamaba molde de espada del tipo Sa-Idda, por el nombre de monte de la zona, y ahora, como el de Ronda está mejor conservado, se le llama Ronda Sa-Idda”, dijo Delgado.

El molde está compuesto por dos valvas, dos mitades, que se unían y por las que se echaba el metal para crear la espada, por la parte superior. En Italia ha llegado hasta nuestros días solo un parte de una de las mitades, mientras que en la ciudad del Tajo es posible disfrutar de juego casi completo, solo faltaría media valva.

Peculiaridades

La historia del hallazgo en Ronda no está exenta de peculiaridades. Fue el arqueólogo Mariano del Amo el que en 1983 reseñó la pieza, la valva más completa, durante una excavación realizada en los terrenos del antiguo colegio de El Castillo, actualmente en desuso y donde se ubica un aparcamiento municipal, junto a la plaza Duquesa de Parcent. La otra parte apareció más tarde. Al parecer, se utilizaba como tope de puerta en el citado colegio hasta que alguien reparó en el parecido que mantenía con el hallazgo y se depositó en el Museo.

“En los años ochenta se hicieron espadas que se regalaban como regalo protocolario por parte del Ayuntamiento. Solo se conserva una espada que es la que se expone en el Museo, junto al molde”, afirmó esta arqueóloga, al tiempo que lamentó la escasa información acerca de este tipo de molde y sus espadas. “No tenemos ninguna original, hecha con el molde, pero seguro que hay conservadas”, terminó.

viernes, 17 de marzo de 2017

¿Plata pura, 925, 900, alpaca?

Primero que nada, la alpaca NO ES PLATA. Si bien a veces se la llama “plata alemana”, la alpaca es una aleación (mezcla de metales) de zinc, cobre y níquel; bien pulida se parece a la plata, aunque más amarillento y acerado.

La plata, por otro lado, es un “metal puro”, un elemento químico de número atómico 47 (para los más quisquillosos), cuyo símbolo en la Tabla Periódica de Elementos es Ag.

La plata en estado puro (plata 1000) NO SE USA EN JOYERÍA. No existe un medallón, menos que menos un anillo, de “plata pura”, como tampoco existen de “oro puro”. Estos metales, “puros”, resultan demasiado blandos para trabajarlos, por los cuales se los alea con otros metales (casi siempre cobre) para darles más dureza. Si tuviéramos un anillo de plata u oro puro enseguida quedaría todo abollado y doblado.

La denominación “Plata 925” significa que a 925 gramos de plata se le agregan 75 gramos de cobre; “Plata 900” significa que a 900 gramos de plata se le agregan 100 gramos de cobre, y así hasta “Plata 800”, que es el “punto límite” hasta donde puede decirse que sigue siendo PLATA (las bombillas, cadenas, mates, etc., suelen ser de plata 800. Las cadenas casi siempre son de una denominación baja y esto es bueno, porque a mayor dureza mayor durabilidad).

¿Cuál es la diferencia?. A ojímetro, como suele decirse, es difícil o imposible darse cuenta (figúrense que la diferencia entre plata 950, que es la más pura utilizada en joyería, y la plata 800, hay solo 150 gramos de diferencia por kilo de aleación). La plata 925 es más blanca, mientras que a medida que va “bajando”, se va volviendo más amarillenta.

El color de la alpaca, similar al acero, es otra señal que delata a este material por encima de la plata. La plata 950 y 925 cuenta con un aspecto muy brillante y llamativo, en un tono casi blanco. En cambio la plata 800 es de un tono brillante pero más amarillento. En cualquier caso, la apariencia difiere mucho de una imitación de alpaca.

Eso sí, TODAS las piezas de plata  se manchan, pierden brillo o se ponen amarillas con el tiempo. La mejor manera de evitar esto es… ¡usándolas!. El solo roce va puliendo la pieza, y toma ese brillo característico de la plata.En el caso de que pierdan ese brillo, hay muchos productos que se lo devuelven, pero hay que tener cuidado con los abrasivos porque la rayan. Lo ideal, trapito de algodón limpio, UN POQUITO de Silvo o similar, y frotar.

Las siglas S.S son otra señal importante. Las piezas elaboradas en plata cuentan con ella, mientras que las que tienen simplemente un baño de plata, pudiendo haber sido elaboradas en materiales baratos como la alpaca, cuenta con las siglas S.P..

Sentir el peso de la pieza. La plata es un metal pesado si se le compara con otros de menos calidad como la alpaca o el cobre, que suelen ser bastante livianos.

Cuando a pesar de todas estas señales tienes aún dudas, lo mejor es usar un imán. La plata de calidad no se pegará al imán, mientras que otros metales baratos si lo harán. Así conseguirás salir de dudas rápidamente.

sábado, 21 de enero de 2017

El culto al coraje

Jorge Luis Borges admiró a los cuchilleros porteños, que profesaban el culto al valor y a la violencia


“El barrio lo admira. Cultor del coraje,
conquistó a la larga renombre de osado;
se impuso en cien riñas entre el compadraje
y de las prisiones salió consagrado.”

EVARISTO CARRIEGO.

A Borges le fascinaban los espejos, los tigres, los laberintos y los cuchillos. Dijo: “Soy fácilmente monótono”. Del cuchillo decía que era más que una estructura hecha de metales, que los hombres lo pensaron para un fin muy preciso y que era de algún modo eterno, siempre el mismo puñal, el que anoche mató a un hombre en Tacuarembó y los que mataron a César. Borges guardaba un puñal en un cajón de su escritorio, durmiendo, decía, su sencillo sueño de tigre, estaba forjado en Toledo en el siglo XIX, fue un regalo que el jurista Luis Melián Lafinur le hizo a su padre, que se lo trajo del Uruguay. Las visitas que lo veían tenían que jugar un rato con él y Borges presentía que hacía tiempo que lo buscaban y en cada contacto  la hoja presentía, a su vez, al homicida para quien lo  crearon los hombres. Le fascinaban a Borges los cuchillos corajudos y los hombres que los manejaban en riñas orilleras, a muerte, generalmente, por causas de un honor de incierta memoria o por pruebas de hombría o por la profesión de la violencia. Borges recogió el culto al coraje del poeta Evaristo Carriego, un hombre tenue, moreno y tísico, que escribía con la urgencia del que sentía el aliento frío de la muerte joven. Carriego descubrió la vertiente patética y literaria del suburbio porteño y de sus casas de lujuriar, con sus flamencas polacas, de las cuchilladas en el bailecito y de los guapos de esquina que mandaban la parroquia. Les dicen guapos en Buenos Aires a los bravos que viven del puñal y de la pelea y le dicen guapear a no arrugar en la riña y a provocarla por oficio o por devoción. El guapo porteño es, en realidad, un matón de barrio con música de tango, o mejor de milonga, que es menos quejumbrosa y sentimental. El tango nació en el burdel y fue derivando con el tiempo hacia el tema de la pobre costurerita que dio un mal paso, pero la milonga era callejera y anónima y cantaba de duelos y sangre. Cantaba el desafío, para ver quién lo recogía. Decía una: “Yo soy del barrio del Alto, / soy del barrio del Retiro. / Yo soy aquel que no miro / con quién tengo que pelear.” Decía otra: “Soy del barrio de Montserrat, / donde relumbra el acero, / lo que digo con el pico / lo sostengo con el cuero.” A Carriego le cuadró su presentimiento y la tuberculosis le llevó sin cumplir los treinta, pero por el camino les puso versos a los guapos orilleros que mandaban por esgrima de cuchillo arrabalero y a Borges, miope y frágil, le quedó la admiración por el valor ancestral de los bravos del  boliche.

El guapo

El guapo no era chulo de magdalenas, aunque las frecuentase, ni chorizo de mamaos, el guapo compadreaba con el malevaje pero venía de un oficio, que generalmente era el de carrero, el de matarife o el de amansador de caballos. El guapo alquilaba su esgrima y su “incapacidad perfecta de miedo” (Borges) a los patrones parroquiales que dictaban la ley del barrio. Servía para apaciguar el baile de peleas de curdas y para intimidar a los que cuestionaban la legitimidad del jefe, para influir en el voto municipal y para cobrar las trampas. Vivía de su coraje y de su fama brava y sabía que a veces la tenía que sostener delante de un gallo nuevo. Solía redondear la ganancia en las timbas en las que se jugaba al truco, que es un juego valenciano de baraja española y señas, y apostando a “los burros” en el hipódromo del barrio de Palermo. Se dejaba ver en los chigres de beber pero no se tomaba y no pagaba el trago porque le convidaban los atorrantes para hacerle la merced. El guapo profesaba la religión de la palabra y no la faltaba. La policía lo sabía y no le llevaba arrestado cuando se mezclaba en un desorden delante de su compadraje. El guapo se comprometía a responder en la comisaría más tarde y sin auditorio  y cumplía, porque tenía empeñado el verbo. Tenía su código el bravo y lo seguía, y tenía su estampa, que no era ostentosa como la del cafishio de portal. Le dice cafishio el porteño al proxeneta de hembras y le dice fariñera al cuchillo que llevaba el guapo al riñón y en el que confiaba su suerte.

La daga caprichosa
Guapos célebres los hubo como el Gaucho Juan Moreira, que venía de la llanura y al que Evaristo Carriego rimó con devoción. Llevaba escritos en la cara los refrendos de su bravura y Carriego le dedicó estos versos: “Le cruzan el rostro, de estigmas violentos, / hondas cicatrices, y quizá le halaga / llevar imborrables adornos sangrientos: / caprichos de hembra que tuvo la daga.” Estaba Luis García el Payador, que ceceaba al hablar pero nadie se reía y presumía de llevar incrustada en el hombro una bala que los médicos no fueron capaces de sacar. Y estaba Juan Muraña y Romualdo Suárez el Chileno, hombres de cuchillo valiente. Una vez que salieron juntos del penal después de cumplir condena se fueron a un antro a celebrarlo y por el camino el Chileno le preguntó a Muraña que dónde quería el tajo, pero Muraña se adelantó y le cortó la cara con un puñal que sacó de la sisa de su chaleco. Al Chileno una muesca más le dio lo mismo e igual siguió el jolgorio con la herida manando sangre. Le decían “vistear” los guapos al pelear con cuchillo, porque se vigilaban la mirada para acertar el movimiento de la mano. En Uruguay le dicen “barajar”. Muraña tuvo una muerte indigna de un guapo y se desnucó cuando se cayó borracho del pescante de un carretón. Juan Muraña y Nicolás Paredes detuvieron una manifestación de cien hombres del Partido Radical con la única exhibición de su prestigio matón. No sacaron el cuchillo ni por demostrar que lo llevaban, se acercaron a la turba y con amabilidad les recomendaron que se fueran a sus casas. Los cien hombres, ante dos, plegaron las pancartas y se dieron la vuelta por no reñir con el par de guapos. A Nicolás Paredes le trató Borges cuando ya se había retirado, fue en 1922, cuando se lo presentó Felix Lima, escritor de lunfardo. Paredes fue criollo bigotudo, de pecho de toro, habilidoso cuchillero y jugador de naipe. Borges le conoció ya anciano, viviendo humildemente de su renta y ocupado en echar a los borrachos en un night club. Paredes le enseñó a jugar al truco y le regaló una naranja, porque de su casa nadie salía con las manos vacías. Como todos los guapos de precio, Paredes no era valentón de tasca y voz en grito sino que al contrario, se manejaba con cortesía y párrafo suave. Una vez le vio en la labor en el night club, le tocó desalojar a tres curdas y les enseñó el camino de salida conduciéndose con amabilidad, sin el áspero ademán del matón joven. Los curdelas  aflojaron, por no pelear, Paredes exhibía, dijo Borges, la “seguridad absoluta” y no ponía la agresividad en el gesto ni en el verbo y la guardaba para el cuchillo, cuando era menester. Don Nicolás Paredes le dijo a Borges un día que había dos cosas que un hombre no debe permitir. La primera es amenazar y la segunda, dejarse amenazar. Cuando Borges no quiso colgar un retrato de Juan Domingo Perón en la pared de la Biblioteca Nacional, un peronista amenazó a su madre, doña Leonor Acevedo, con matarla a ella y a su hijo.  “En cuanto a mi hijo, sale todos los días a las diez de la mañana, no tiene más que esperarlo y matarlo”, le contestó. “En cuanto a mí, he cumplido los ochenta, así que no pierda el tiempo amenazando porque si no se apura, me le muero antes”.

MARTÍN OLMOS
https://martinolmos.wordpress.com/2013/07/23/el-culto-al-coraje/

El cuchillo y sus supersticiones

Por Juan Carlos Carrillo y Nicolás Sosa Baccarelli


Nuestra cultura popular atesora un sinfín de supersticiones nacidas en torno al cuchillo y al mundo que rodea este elemento. Algunas emparentadas con la ciencia, otras con la religión,  las más con el pensamiento mágico. Aquí ofrecemos algunas de las supersticiones más curiosas:

  • Dar un cuchillo por el cabo

Se trata de un gesto de cortesía, pero también de amistad. El filo se vuelve inofensivo para quien recibe el arma blanca. Hay un modesto pero sincero sacrificio personal en tomarlo por el filo y ofrecerlo dócil por su único extremo amable. Por el contrario, darlo de punta,  podía indicar desprecio o desafío.

  • Regalar un cuchillo

Desde un tiempo remoto existe la creencia de que los cuchillos no se regalan. En caso de hacerlo, se cree que se avecina una pelea. Por tal razón “se vende” por una moneda, o se cambia por alguna otra cosa de valor insignificante. Hay quienes sostienen que cuando no se regala ni se vende, esa ceremonia es un rito “iniciático comunitario” por lo cual el cuchillo pasa a tener valor de uso y no de “propiedad” tal como lo utiliza la sociedad moderna.

  • Soñar con un cuchillo

Se lo tiene como un evento premonitorio de alguna desgracia.
Dejar un muerto a cuchillo, boca arriba
Con la prisa de la  huída, el matador podría cometer esta torpeza. En la superstición criolla tal cosa presagia un “rápido esclarecimiento del crimen”.

  • Matar con una daga sin cruz

Dar muerte con un arma blanca sin gavilán, indicaba el deseo de que el muerto no descansara en la otra vida.

  • El uso del cuchillo para revertir fenómenos meteorológicos

Para ahuyentar una tormenta brava, de piedras, rayos, etc. que se acerca, el paisano la hace cambiar de rumbo clavando su facón en la tierra o haciendo una cruz de sal en el suelo, en un lugar donde nadie la puede pisar. El cuchillo haciendo cruz con el talero, también evita una tormenta.

  • Usos medicinales del cuchillo

Se cura el caballo con parásitos en los intestinos, tirando el cuchillo con vaina en forma de cruz de adelante hacia atrás por entre las manos y las patas haciendo lo mismo después de izquierda a derecha. Enseguida se hace caminar al animal. Y, para mayor eficacia, hemos encontrado el siguiente consejo: “al lanzar el cuchillo en los dos sentidos, el criollo adopta una actitud reconcentrada, pronunciando ciertas palabras entre dientes”.

  • Cómo curar y limpiar un cuchillo de acero al carbono

Es sabido el color oscurecido y el deterioro que sufren estos tipos de cuchillos. Se aconseja preparar un pocito con barro en el patio, y enterrarlo cada noche durante tres días consecutivos. Es una cura de aceleración del proceso químico, pero que lo curte y lo protege de los ulteriores embates. Por otro lado, según una creencia muy arraigada, los cuchillos no se lavan, sino que se les saca el resto de la comida con un “pancito”. Y de paso, se dice,  “le queda la grasa de protección”. Vaya pensamiento mágico…


martes, 9 de agosto de 2016

Culturas andinas y la fundición de metales

“..Llaman a estas formas Guayras. Y de noche hay tantas dellas por todos los campos y collados que parecen luminarias. Y en tiempo que hace viento recio, se saca plata en cantidad: quando el viento falta, por ninguna manera pueden sacar ninguna..
Cieza de León, 1996 [1553], cap. CIX: 291…”
En los hornos huayrachina se podía trabajar la plata en zonas de gran altura. Durante la Conquista europeos se sorprendieron con la fórmula, que no conocían.
¿Cómo un pequeño horno cilíndrico de arcilla puede alcanzar hasta 1.000 grados de temperatura? ¿Por qué funciona en los Andes y en Francia no? Estos enigmas de la metalurgia andina que han permanecido siglos sin respuesta están a punto de ser resueltos.
Arqueólogos argentinos se dedicaron a estudiar los hornos huayrachina, de los cuales se han encontrado restos arqueológicos que datan del primer milenio de nuestra era; son pequeños cilindros con agujeros que permitían a los indígenas de la región entre el sur de Bolivia y el norte de Argentina fundir metales muy puros con muy poco combustible.
“Cuando llegan los españoles a la región, Potosí se descubre oficialmente en 1545, y los europeos no conocían la tecnología para tratar el mineral que había aquí en los Andes”, explica a EFE Pablo Cruz, director del Instituto Interdisciplinario Tilcara, ubicado en la provincia argentina de Jujuy.
“Una de las claves de lo que fue un centro económico, junto con la minería, era la metalurgia, de la cual no teníamos muchas informaciones”, señala Cruz.
Huayra hace referencia al viento, mientras que china significa mujer, en lengua quechua, aunque los investigadores aún no han logrado identificar el porqué de esta segunda parte del nombre. El director del instituto se embarcó en la investigación de los hornos hace casi una década y los estudió en Francia, junto con otros expertos en tecnología indígena.
Allí, sin embargo, no consiguieron extraer el metal en los hornos. No fue hasta este mismo año, cuando los primeros experimentos realizados en la localidad argentina de Tilcara aportaron por fin nueva luz sobre el enigma del funcionamiento de estos hornos.
“Es como una chimenea que tiene orificios por los cuales circula el viento. Lo que hemos podido probar es que se necesita mucho viento, a partir de diez metros por segundo de ventilación natural, y estamos tratando de desentrañar cómo entra en juego la altura, la presión atmosférica”, detalló el responsable. Los hornos eran portátiles y permitían a los indígenas fundir unos tres kilos de metal con apenas seis kilos de cartón, casi lo mismo que se gasta en una parrillada.



domingo, 13 de marzo de 2016

Espada Goujian

“Las armas son instrumentos fatales que solamente deben ser utilizadas cuando no hay otra alternativa”
“El arte de la guerra” de Sun Tzu
Espada Goujian

El Gigante Asiático cuenta con una gran cantidad de espadas famosas; sin embargo, hay una que quizás llama más la atención, ya no solo para los expertos, sino para la gente de a pie. Estamos hablando de Goujian. Ni fue extraída de una roca, ni fue entregada a su dueño por la Dama del Lago; sin embargo, como le ocurre a Excálibur, la espada del legendario Rey Arturo, Goujian está rodeada de un halo de misterio. A pesar de ser tan famosa en China, apenas he encontrado información sobre ella. Lo poco, lo he extraído del artículo Goujian: The Ancient Chinese Sword That Defied Time, de la revista Technology & Science de septiembre del 2015.

Inscripción en Espada Goujian.

En 1965 se encontraron en el embalse del río Zhang en Jingzhou –Hubei-, más de cincuenta tumbas del Estado Chu, reino perteneciente al periodo de Primavera y Otoño (771-403 a.n.e.). De allí se extrajeron más de dos mil artefactos, entre ellos una espada de bronce enfundada en una vaina de madera con lacado negro en el interior de un ataúd empapado en agua subterránea, en el que también había un esqueleto humano. La espada no tenía ni un solo rastro de moho y estaba completamente afilada. Además, cuenta con una artesanía exquisita para la época. Fabricada en bronce, contiene una alta concentración de cobre, por lo que es más flexible y menos propensa a romperse. Los bordes son de estaño, consiguiendo mantener un borde afilado por más tiempo. La investigación también ha encontrado en ella pequeñas cantidades de hierro, plomo, azufre y sulfuro de cobre, lo que la mantiene a salvo del moho.


Cuenta con grabados a ambos lados de la hoja, y esmalte azul y turquesa en el mango.  Es 55,7 cm de largo, más 8,4 cm de empuñadura, por 4,6 cm de ancho. Su peso es de 875 gramos. Además, presenta una inscripción a doble columna. Se encuentra escrito en una variante de la escritura de sello. Los lingüistas descifraron seis de los ochos caracteres, en los que se leía “rey de Yue” y “hecho esta espada de uso personal”. Los dos caracteres restantes serían, probablemente, su nombre.

Mapa Primavera y Otoño (siglo  VIII-V).

El Estado Yue (510-334 a.n.e.), dentro del periodo de Primavera y Otoño, fue gobernado por nueve reyes. Tras dos meses intentando dar nombre al dueño de la espada, los expertos se lo otorgaron a Goujian (496-465 a.n.e.), por lo que la espada cuenta con unos 2500 años. Goujian fue un emperador del Estado de Yue que gobernó durante un tiempo marcado por el caos. Durante este periodo, el poder se descentralizó. Estuvo plagado de batallas y por un aumento de la alfabetización que llevó a la libertad de pensamiento y al avance tecnológico, entre ellos, el perfeccionamiento de las armas. La historia de Goujian y Fuchai –rey del Estado de Wu- por mantener la hegemonía es conocida en China. Goujian terminó siendo derrotado, pero mantuvo la victoria durante una década.

Además de su valor histórico, lo llamativo de la espada de Goujian es su estado de conservación. Sigue siendo tan fuerte como lo fue originariamente. Gracias a la vaina hermética que la protegía y al sulfato de cobre, se ha conservado en perfectas condiciones. Hoy es un tesoro que sigue dejando sorprendido al mundo que conoce su historia. Gracias a la espada de Goujian, el baúl de las reliquias de la Antigua China sigue viéndose engrosado.



Construcción

La espada de Goujian es de 55,6 centímetros (21,9 pulgadas) de longitud, incluyendo un 8,4 centímetros (3,3 pulgadas) empuñadura ; la hoja es de 4,6 centímetros (1,8 pulgadas) de ancho en su base. La espada pesa 875 gramos (30,9 oz). 
Además del patrón de rombos que se repite en ambos lados de la hoja, hay decoraciones de cristales de color azul y turquesa. La empuñadura de la espada está obligado por la seda, mientras que el pomo se compone de once círculos concéntricos.

Composición química

La espada de Goujian todavía tiene una hoja afilada y no muestra signos de deslustre. Para entender por qué, los científicos de la Universidad de Fudan y CAS utilizan equipos modernos para determinar la composición química de la espada, como se muestra en la siguiente tabla.

Cantidad de elementos en función del porcentaje 
parte examinadaCobrecreerDirigirHierroAzufreArsénico
Espada80.318.80.40.4–rastro
modelo amarillo83.115.20.80.8–rastro
modelo oscuro73.922.81.41.8rastrorastro
regiones más oscuras68.229.10.91.20.5rastro
Borde57.329.68.73.40.9rastro
cresta central41.542.66.13.75.9rastro
El cuerpo de la hoja está hecha principalmente de cobre, por lo que es más flexible y menos propensos a romperse; los bordes tienen más contenido de estaño, lo que hace que sean más difíciles y capaz de retener un borde más afilado; el azufre disminuye la posibilidad de deslustre en los patrones.

Es probable que la composición química, junto con la vaina casi hermética, condujo al excepcional estado de conservación.

BIBLIOGRAFÍA
  • GERNET, JACQUES, El Mundo Chino,  Barcelona: Edición Crítica, 2005.
  • HILLIARD, B., “Goujian: The Ancient Chinese Sword That Defied Time”, technology & science, September 2015.

Autora: María del Mar Solís Fresco 
Nombre del Sitio Web: 天下 Todo bajo el Cielo