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domingo, 18 de junio de 2017

El Museo de Ronda conserva la singular pieza de entre los siglos VII y VIII a. d. C.

El Museo de Ronda es una ventana abierta a la historia de la ciudad del Tajo y de la Serranía. No solo sus instalaciones oficiales, ya que el inmueble, en sus fondos, almacena una buena colección que no tiene nada que envidiar a la que se expone al público. Pero entre el patrimonio que atesora este espacio destaca, por su singularidad, una pieza: un molde para hacer espadas que data de entre los siglos VII y VIII a. de C., según explicó la arqueóloga municipal Pilar Delgado. Corresponde al período Bronce final meridional, donde los metales se utilizaban principalmente con fines bélicos y para joyería. “Es un tipo de espada que se utilizaba en el sur de Europa aunque en cada zona le imprimían distintas características”, indicó.

Y es que este molde es único en el mundo tal y como se conserva, ya que existe otro similar en Cerdeña, en Italia, aunque el de la ciudad del Tajo está más completo. De hecho, ello obligó en 2007 a cambiar la nomenclatura: “El primer resto apareció en Cerdeña, por lo que se llamaba molde de espada del tipo Sa-Idda, por el nombre de monte de la zona, y ahora, como el de Ronda está mejor conservado, se le llama Ronda Sa-Idda”, dijo Delgado.

El molde está compuesto por dos valvas, dos mitades, que se unían y por las que se echaba el metal para crear la espada, por la parte superior. En Italia ha llegado hasta nuestros días solo un parte de una de las mitades, mientras que en la ciudad del Tajo es posible disfrutar de juego casi completo, solo faltaría media valva.

Peculiaridades

La historia del hallazgo en Ronda no está exenta de peculiaridades. Fue el arqueólogo Mariano del Amo el que en 1983 reseñó la pieza, la valva más completa, durante una excavación realizada en los terrenos del antiguo colegio de El Castillo, actualmente en desuso y donde se ubica un aparcamiento municipal, junto a la plaza Duquesa de Parcent. La otra parte apareció más tarde. Al parecer, se utilizaba como tope de puerta en el citado colegio hasta que alguien reparó en el parecido que mantenía con el hallazgo y se depositó en el Museo.

“En los años ochenta se hicieron espadas que se regalaban como regalo protocolario por parte del Ayuntamiento. Solo se conserva una espada que es la que se expone en el Museo, junto al molde”, afirmó esta arqueóloga, al tiempo que lamentó la escasa información acerca de este tipo de molde y sus espadas. “No tenemos ninguna original, hecha con el molde, pero seguro que hay conservadas”, terminó.